Step by step. Talla

Bien, en esta página vamos a crear una pequeña composición, un ramo de flores que, en mi caso, se trata de un regalo que hice para reyes a mi esposa, pero como es lógico, cada uno le dará el destino que crea más conveniente. El problema es que, como estuve demasiado entusiasmado, se me olvidó sacar fotos que debí haber hecho, pero eso ya no tiene remedio. Os prometo que en el próximo trabajo seré más detallado. Si hay alguien que necesite en especial algún detalle de ejecución o alguna otra consulta, no lo dudéis en absoluto.

Todo empezó con un trozo de haya que tenía de cuando realicé la cambota de la cocina de mis suegros, por cierto que todavía está sin colocar, pero la madera está trabajada y casi lista. Bueno, pues un día me fijé en aquel trozo tan perfecto y de anchura considerable que en un principio se me ocurrió hacer un escudo heráldico; rápidamente me di cuenta de que eso era algo machista, sobre todo porque tenía la intención de colocarlo en el salón de nuestra casa. Como se suele decir "No procede". Y dándole vueltas al coco, se me ocurrió hacer un ramo de flores "inscrito" en un pergamino con forma de soporte de un escudo heráldico. Busqué algunas imágenes en internet y di con una que se aproximaba un poco a lo que buscaba con respecto al pergamino. Entonces, echando mano de una cartulina dibujé, tras haber marcado antes las dimensiones de la tabla, lo que más se asemejaba a lo que tenía en mente. Quería que en la misma obra se recogienran al menos dos estilos de talla distintos, y se podía tres. Y aquí tenéis el dibujo de la cartulina. En estas ocasiones, como véis, siempre procuro hacer solo una mitad, porque sino sería imposible hacerlo simétrico. Incluso así, fijándose bien, en la ejecución de las tallas somos, o al menos soy, incapaz de hacerlo bien.
    Bueno, pues una vez decidido el diseño con ayuda de todo lo que sea conveniente (fotos, libros, revistas, internet, etc.) Se procede a calcar el dibujo a la tabla de la que hablamos antes. En estos casos, refiriéndome a una obra que debe ser lo más simétrica posible, teniendo en cuenta que el ser humano no es perfecto, lo que hago previamente es colocar el dibujo en una ventana que da al exterior y marcar también el dibujo por el lado opuesto, con la ayuda de dicha luz podremos ver el dibujo por la parte posterior de la cartulina si lo hemos marcado antes con un rotulador permanente. Una vez hecho esto, sólo nos queda calcar primero una cara, dar la vuelta y fijándonos que encaje bien, si hace falta ayudarnos de nuevo de la ventana, calcamos la otra. No  tiene más remedio que ser simétrica, pues es el mismo dibujo.

Posteriormente, recortaremos la tabla con los métodos de que dispongamos, si somos carpinteros, ya sabemos y si no, pues todo vale, con tal que no cortemos más allá de las líneas y dejemos el trabajo inservible. Es preferible dejar algo más de madera para labrar con las gubias que no pasarnos. Yo, a título personal, cuando se trata, como en este caso de superficies difíciles y muy convadas, encuentro la amoladora bastante útil, usando un disco para madera, aunque debemos tener presente que es demasiado peligroso. Hay otro tipo de discos apropiados para ello como el ARBORTECH. Pero de eso me enteré después de realizar el proyecto y bueno... Supongo que habrá más, pero  como tampoco dispongo de mucho tiempo libre, no puedo enterarme de todo. Bueno, siguiendo con el tema, he aquí parte del trabajo empezado.


No debemos olvidarnos, que sobretodo en las volutas y pergaminos, para dar mayor aspecto realista, debemos trabajar también un poco los bordes de la parte trasera. Más que nada para lograr dar esa sensación de bordes delgados. En este caso, tal vez no hubiese sido necesario tanto trabajo pero ahora ya está. Debemos tener especial precaución en los trabajos que no tienen una superficie plana, como en este caso, puesto que al trabajar la parte trasera corremos el riesgo de agujerearlo en algún momento y quedará inservible. Al menos para ese proyecto.

Continuamos trabajando la parte delantera e iremos sobre el reverso cuando lo requiera la ocasión. Tal vez cuando nos centremos en los bordes enrollados de las volutas. Ya veremos. Por el momento, vamos detallando las hojas de acanto con la ayuda de un Veteador o herramienta en V. Como vemos, en mi caso suelo marcar solo el contorno un poco lejos de las líneas de lápiz y luego, rebajar todo lo sobrante. Una vez hecho esto, perfilaremos un poco más cerca de la línea, pero aún sin acercarnos. Poco a poco que esto no es para prisas. Volvemos a repasar el rebaje, que todo esté lo mejor posible y que no se noten los altibajos. Ahora, una vez consideremos que está bien, procederemos a alisarlo bien con la ayuda de una cuchilla de ebanista, que no es más que una lámina de acero de 10 x 6 cm. aproximadamente, a la que hemos dado filo del modo en que se explican en muchos manuales de talla y que también yo trataré de explicar algún día. En este caso será mejor utilizar la cuchilla de tallista, que es también una lámina pero cortada de una forma muy parecida a una regla de curva francesas del colegio. En las primeras operaciones de este tipo, debemos tener en cuenta que no es fácil conseguir un fondo completamente plano; aunque yo aquí no lo hice en tal caso, podemos puntearlo, o sea, hacer pequeñas puntitos a modo de piel de naranja, para evitar el reflejo de la luz y que se vean mucho las obvias inperfecciones, sobre todo si vamos a barnizar al final. Sin embargo, en mi opinión el fondo liso es más 'profesional', y es preferible pasar un buen rato con él en lugar del fácil punteado. Al mismo tiempo iremos adquiriendo agudeza visual para este tipo de menesteres.

Vamos centrándonos poco a poco en el detalle. Este es mi caso, pero claro está que las interpretaciones del jugueteo de las hojas entre sí es liberal. Yo destaqué en esta que es la parte que quedará hacia abajo una vez colgada de la pared, una de las hojas que se sube sobre las demás dando lugar a un pequeño hoyuelo, que remarcaré más con una broca de 2mm. del taladro. Como se puede observar, las marcas de las muescas se aprecian perfectamente, puesto que en el proceso de talla, suelo utilicar gubias más bien cerradas para evitar que las esquinas se me metan en la madera. Con este tipo de gubias con curvatura 5, 6, 7, etc. debemos tener especial cuidado, ya que sin darnos cuenta podemos ocasionar un surco que nunca más podremos subsanar. Se desbasta mejor, pero son peligrosas. Poco a poco, iremos tomando las más planas posibles hasta que apenas se noten las tajadas ¿se entiende? Luego, dependiendo del acabado, es decir, si se va a lijar, cuanto menos tajadas haya, mejor es de lijar. En mi caso, suelo lijar todo lo que tallo. Hay quien dice que los buenos tallistas no lijan sus obras. Bueno, eso es muy subjetivo, puesto que 'Grinling Gibbons', para muchos, incluído yo, el mejor tallista de todos los tiempos, siempre lijaba sus tallas. Como se suele decir, cada uno con lo suyo, hace lo que quiere. Luego es la genten quien decide si es o no una buena talla. Lo que sí quiero remarcar, es que si una talla se lija, hay que saber lijarla. Y no es que yo sea un maestro, pero considero que una talla está bien lijada, cuando se eliminan por completo los badenes de las gubias y no  se toca ni se altera ninguna arista o acanaladura.
    Bien, dejemos a un lado lo que en mi opinión no son más que meras predilecciones de acabado, ya que para gustos se pintan colores. Solo dejar claro una cosa. Si estamos reproduciendo algo de la realidad, como un  animal, vegetal, etc. Debemos aproximarnos lo más posible, entonces, para el pétalo de una flor, el lijado nos daría una textura similar. No obstante, para el pelo de un jabalí, bastaría con hacer unos surcos con la herramienta en V.

  Continuando con nuestra tarea, nos centramos ahora en las hojas de acanto que sobresalen de la parte trasera del marco y tratan de formar parte de el. Algún calado que otro, da la sensación de ligererza que resulta atractiva a la vista. En este momento del proceso, debemos fijarnos bien cuales son las hojas que queremos que estén por encima de las demás, como hicimos anteriormente en la parte inferior del marco. Nuestra tarea consiste en hacer que parezcan juguetonas pero sin forzar sus posturas, sin curvaturas exageradas, lo más natural posible. Tal vez nos sería de utilidad mientras no estamos muy familiarizados con ello, hacer una réplica similar con algo como plastilina infantil y tenerla presente mientras tallamos. Aliviamos a nuestro cerebro de llevar el peso del control de la gubia y el sentido tridimensional a un tiempo. Todo a la vez es posible que ninguna de las tareas se realice con total corrección. Sólo es un remedio que yo aun utilizo cuando no logro divisar claramente la parte oculta de una obra, es decir, la tercera dimensión de una flor por ejemplo.

Tal vez la parte más complicada de toda la composición incluídas las flores, fuesen las volutas que simulan el rollo de pergamino. Aunque parezca mentira, por ser de haya es sumamente complicado tallar esas roscas sin que se nos astillen las esquinas de alguna gubia. El haya es especialmente dura para una obra que contenga muchos pliegues, no obstante tiene la ventaja de que es suficientemente dura ante la posibilidad de que nuestra mano se nos vaya por estar realizando demasiada presión durante mucho tiempo. Tal vez debería elegir una madera más fácil, pero mi decisión se debió a que, aparte de contar con el trozo adecuado, también creo, si la experiencia no me engaña, que irá bien con el color de la pared del salón. Si alguien de vosotros no se dedica a esto profesionalmente, mejor comenzar con algo suave de tallar como el tilo. Aunque empezar con algo así tiene la ventaja de que conoces la dureza del trabajo que se puede plantear ocasionalmente.
  Bien, poco a poco, vamos terminando el marco hasta conseguir más o menos este aspecto.

Bueno, la talla está totalmente terminada y lijada, lista para aplicar el acabado deseado. Yo utilizo en la mayoría de mis trabajos el tradicional acabado profesional de tinte - fondo - acabado. Estoy muy acostumbrado a el y mi ego no percibe los demás acabados de forma convincente. Hay mucha gente que logra infinadad de acabados pero personalmente, no me siento lo suficientemente cómodo realizándolos y no me convence como me quedan. Es como cuando vamos a pescar y como al mayoría de los pescadores tenemos un cebo predilecto, cuando no pican cambiamos cada cinco minutos de uno a otro, pero volvemos a este por inercia, considerando que con los demás no pican porque nunca hemos pescado nada y con ese sí, lógico, se pasa más del 90 por ciento del tiempo atado a nuestro sedal. Un jugador no aprende a jugar en el banquillo. Pues amí con este acabado me pasa como con el cebo en el río.
   Vale, dejando a un lado el acabado de momento, a este marco le falta lo que sería el lienzo, es decir, el soporte, que será el siguiente:



Simplemente un trozo de madera de sapelly que cubra lo mejor posible el ovalo central y que atronillaremos por la parte posterior al rebaje previamente mecanizado. Bueno, no hará falta mostrar la imagen posterior, no hay ciencia alguna, simplemente se hace una pieza de sapelly no muy gruesa, unos 6mm. para que quede madera suficiente tras hacer el rebaje para que tengamos paño con holgura en el marco que nos permita atornillar unos tirafondos de 12 o 16mm de largo sin que asomen la punta en ningún momento.







  Bien, vamos ahora con lo que sería la pintura del cuadro, el tema que irá colocado sobre el lienzo.

 La imagen la saqué de internet, un ramo de flores que me encantó. Da igual la forma que elijamos. Lo hice tal cual lo ví por no pasar trabajos en rediseñar algo que ya de por sí me pareció precioso. Para ello necesitamos un trozo de madera tal que el de la imagen. Las dimensiones de esta especie de triángulo son más o menos las siguientes 23cm el cateto largo y 18 el corto, y la hipotenusa, ya sabéis, llamamos a pitágoras.



Bien, una vez seleccionada la imagen que queremos, la transferimos a la madera con un papel de calco de esos que usábamos de pequeños para engañar a la gente con nuestros dibujos. Transferimos recortamos con sierra de cinta o caladora y luego a base de formon y gubia labramos y labramos. Poner un paso a paso de un trabajo tan tedioso es una tontería. La talla no tiene trucos más que el de sacar madera de donde sobra. Nada más.
Una vez tallado el volumen en su mayor parte, hay cosas que tendremos que hacer de forma individual para cubrir alguna unión o reforzar la pieza. No hay nada de malo en eso. Al menos que se sepa no hay artículo o ley que dicte la forma exacta de realizar una talla. En esto tenemos libertad absoluta.

Estas pequeñas florecillas me sirven para reforzar un tallo que se queda un poco desamparado. Se colan por encima ayudados de un delgadito tubillón y listo.
Los sistemas de sujeción, como véis son un tanto rudimentarios, pero en este cso me sirvió a la perfección. ya que no aprieta como para romper nada y tiene los dientecillos que se agarran bastante bien. No hay como tener niños en casa. Bueno, niñas.


Bien, esta sería la imagen terminada. Es posible que guste más o menos pero es la elegida. Está barnizada con acabado acrílico. 3 manos finas. El acabado acrílico evita que el tanino del castaño se active rápido. Es decir retrasa un poco la adquisición de este tono pardo oscuro que adopta el castaño y el roble con el paso de los años. Cuanto mejor sellado esté la entrada de aire con el que reacciona el ácido tánico, más lento será el cambio de color. Aunque inevitable no lo será nunca.









Sólo nos falta ahora montar el ramo en su cuadro previamente realizado. Este sería el acabado final.
 Y si lo llevamos a su sitio para ver qué tal ¿Qué os parece? como diría el amigo de bricomanía. Su localización es la chimnea del salón. Así es como queda. Junto con las palomas que ya había realizado uns 9 años antes.
Espero que os guste.




Comenzamos ahora con otro paso a  paso. El de un pequeño pergamino símbolo de un agradecimiento.
Está hecho de madera de tilo y como siempre, comenzamos con un dibujo en un papel, que transferimos a la tabla que posea las medidas holgadas de lo que necesitamos en las tres dimensiones.
Una vez está hecho el primer paso, comenzaos a tallar.

Una vez tallada la forma requerida, necesitamos pulir la superficie. No soy partidario de dejar las superficies con la textura de la gubia y  eso. Hay quien opina que eso es de ser buen tallista. Pues tal vez no lo sea, porque a mí no me gusta.

 Luego, aplicamos una mano de fondo poliuretano, creo haber dicho que para mí es un muy buen acabado. O al menos el que más me gusta.
Después de haber dejado que se seque, se lija la superficie y todos los recobecos con una lija muy fina, 400 o 320, no se puede ver ninguna rayita, ya que vamos a utilizar pátina y eso sería muy molesto. Para evitar eso, una vez lijemos la superficie con una lija muy fina, pasaremos una lana de acero 000 para eliminar las posibles pequeñas rayas del papel o taco.

Tras soplar bien toda la obra para eliminar minuciosamente el polvo resultante de la anterior operación, procedemos, como siempre a la aplicación de pátina. Yo uso el aerógrafo que tengo para los retratos, pero puede perfectamente usarse una pistola de retoque o una normal con boquilla muy fina. Lo único que nos pasará será consumir más cantidad de pátina. No aplicaremos pátina en exceso, ya que en tal caso, al tratarse de pigmento en suspensión (disuelto en diluyente para ser más fácil su aplicación.) saturará la superficie impidiendo que el barniz tenga contacto con el fondo o tapaporos. Estará en contacto únicamente con la pátina (o sea, polvo) y lógicamente, sobre el polvo no se adhiere. Quiere esto decir, que si rozamos con una uña cuando el barniz esté seco, saltará como la laca de uñas dejando limpia la superficie como antes de aplicar la pátina. Sé que es un tema complicado pero pondré alguna imagen aclaratoria en cuanto pueda.

  Una vez aplicada la pátina, se elimina el sobrante que se salga de las letras con un estropajo scotch o similar, sin meternos en el canalillo de las letras para evitar sacarla de ahí. Soplamos de nuevo la superficie y la sombreamos a mano alzada por donde queramos. Y vuelta a soplar, pero ahora ya no más estropajo. Cuidado al sombrear. Ir de menos a más ya que un exceso pasa lo dicho y aparte, si no lo queremos tan oscuro, tenemos que limpiar todo y empezar de cero, ya que la pátina no se va a poder aclarar sobre la superficie.

 Una vez limpio a conciencia con aire, no paños que desplazarían la pátina sombra, aplicamos el barniz con el brillo requerido. No acostumbro a utilizar un brillo muy elevado. En los trabajos de talla o manuales, donde la superficie posee las irregularidades propias de la imperfección en la ejecución del trabajo, mermaría mucho el acabado final. Incluso con el mate pasaría algo similar. El brillo que más ayuda es el 25 gloss.
   Para la caja con el mismo proceso tenemos algo parecido.

Un detalle no muy laborioso y que cumple más o menos bien con su cometido. Agradecer una labor prestada. Un saludo y que os guste.


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Comenzamos aquí un nuevo proyecto. El escudo de mi localidad. Siempre me ha rondado la idea de hacerlo, pero por. a veces pereza, nunca me he decidido. Bueno, ha llegado su hora. Podría hacer mi escudo heráldico o, no sé, pero me decidí por este. La corona trataremos de hacerla lo más real posible. Ya que REALMENTE es la CORONA REAL The Royal Crown, amigos míos.

Elegimos una madera sin casi veteado, ya que intercería tal vez en la claridad de los motivos que contiene el escudo. Yo no los entiendo mucho ni sé lo que significan, pero intentaremos reproducirlos lo más fielmente posible. Al final incluiré también una dedicatoria con la misma técnica del los pergaminos que vísteis anteriormente.




Éste es el primer proceso de talla. Está realizado en tilo, una madera similar a la de haya pero más fácil de tallar y creo que con menos veta. La  imagen superior es como un esbozo. Todavía no está bien aristado ni el fondo totalmente liso. Tiene irregularidades. Es normal que nos quede alguna, puesto que es un trabajo manual y no de un CNC.


Bien hacemos una especie de tarjeta o pergamino como siempre con los pliegues deseados o encargados por el cliente y lo esbozamos tambien. No importa que en los primeros pasos queden zonas irregulares. Lo importante es que no saquemos madera demás. Eso ya no se podrá volver atrás.


Vamos ahora con la corona.


Yo opté por  hacerla en dos piezas. primero el arillo inferior. Como podéis ver, el grosor de algunas partes no es mucho y al tratarse de una composición en relieve, no puse parte de atrás. También se puede observar con claridad que las vetas de la madera están en la dirección en la que su fragilidad es absoluta. Lo resultante de ello es que las herramientas deben sobrepasar el afilado de una hoja de afeitar. Aunque parezca mentira, no estoy exagerando y si no prueben a hacerlo.

Coloco ahora la parrilla superior, que no se que nombre recibe realmente, y va asegurada con unos minúscolos tubillones cortados de un palillo de cocina y adelgazado en un torno hasta 2mm. de grosor. Uso los de las brochetas porque etán hechos de bambú y son casi imposible de que rompan. Los palillos normales son demasiado frágiles para hacer de tubillones. No pongo muchas más imágenes porque para los profesionales es fácil de entender. Los que no se dediquen a esto, pueden contactar conmigo en mi correo o en facebook sin el menor problema y puedo enviarles fotos de comos se marca el sitio de tubillones, como se rebajan en un torno etc. Lo que deseen.
 

Ahora sí que podéis ver la corona terminada tras 4 días de trabajo minucioso. Las bolitas están también hechas en un torno y colocadas con el mismo proceso de las pequeñas clavijas resultantes de los pinchos de brochetas. Realmente es un trabajo laborioso y requiere paciencia, pero la imagen final nos hará olvidar el trabajo pasado en ello. Se me olvidó también comentar la colocación de es tale granate que lleva la corona en medio que debe ser para no lastimar la calva o algo así. Es una pieza engañosamente sencilla de colocar ya que antes de ponerla toda la corona es extremadamente frágil. Al menos hasta que no tiene el fondo de poliuretano aplicado. Este, en las secciones delgaditas es muy valioso ya que casi atraviesa la pieza de lado a lado y le da bastante más rigidez.

El marco es sencillo. En este caso se trata de un trozo de tablero laminado marino al que hemos colocado un marco de pino gallego para hacer honor a nuestro pequeño pueblo gallego. El marco lo envuelve todo y este lo quise hacer de pino de Santa Comba. Está empapelado para la posterior aplicación del tinte nogal. Voy a usar el R230, que tengo de otras cosas.
Me gustó este color porque cuando el pino y el tilo tengan el fondo aplicado tomarán un color crema muy sutil que combinará creo, a la perfección con el chocolate que le proporciona el r 230 al tablero marino de okume.
 

  Bien tratamos ahora de hacer la caja que albergará todo esto mientras el fondo se va secando para ser lijado. Para la caja tomo un trozo de MDF de 8mm. que extraje de un palet. Claro que se aprovechan solo las zonas no claveteadas sin los bordes morididos por las pinzas de la carretilla elevadora. El resultado es el siguiente. Creo que más que aceptable teniendo en cuenta que es para deshechar y es un coste a mayores simplemente para la presentación de un objeto cuyo destino es el estar colgado de un pared.
   Esto es algo a tener en cuenta ya que hay cosas que la gente a veces prefiere guardarlas en su caja, pero este no va a ser el caso. Entonces trataremos de reducir costes conservando la presentación.



Lo importante es que tenga un acabado aceptable y listo. Tracé unas líneas con fresadora, un poco de pátina negra y listo. Al fin y al cabo creo que va a ser para tirar. Aunque bueno, como es de una dimensión considerable 60x40cm. a lo mejor le surge otro trabajo. Eso ya no depende de nosotros. Vamos ahora a montar el cuadro.



Este es el resultado final, como siempre, ESPERO QUE OS GUSTE.  Un saludo de nuevo.

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Bien comenzamos aquí con un nuevo proyecto. Un relieve normal de una escena Disney que me ha proporcionado el cliente.
Comenzamos por transferir el dibujo a la tabla del tamaño que deseemos.


 Bien, una vez transferido con papel de calco el dibujo a la tabla, comenzamos el proceso de talla. Como en cualquier otro trabajo debemos utilizar los métodos que más nos permitan adelantar. Claro que el trabajo de las gubias solo lo hacen las gubias, pero para los desbastes y todo eso hay otros métodos. En este caso, para el desbaste del contorno utilizo una fresadora manual con una fresa recta de 6mm. Con ella vamos extrayendo la madera en los puntos deseados y a la profundidad deseada.
  



No sé si lo véis con claridad. En estos procesos se comienza siempre por la parte más profunda para continuar con la que le sigue y así respectivamente. Podemos tener cuantas profundidades queramos y seamos capaces de controlar. No vaya a ser que cuando lleque el momento de utilizar las gubias nos falte madera en algun sitio. Para eso ya no tendremos remedio.


Aquí podéis ver claramente la fresa recta que os comentaba y el proceso de trabajo siguiendo el contorno marcado con anterioridad.


   Aquí se pueden distinguir unas cuantas profundidades diferentes. Se trata únicamente de usar la lógica. El personaje que está por detrás será el más profundo despues del fondo sobre el que se ubica la escena claro. Y tenemos también que jugar con las luces y sombras. Pues las zonas más profundas en un relieve son las más oscuras. Eso lo tendremos en cuenta más para los rasgos faciales y los ojos que para la ubicación de las escena. Tened en cuenta que no tenemos 30 cm de grosor, solo 2,5, entonces las profundidades sólo variarán a lo sumo un para de milímetros, no más.









De acuerdo, esbozamos ahora el nombre para quien va dirigido el trabajo o el encargo y procedemos a la talla. Dejo, como véis el pulido y detallado delicado para el final.

 Si seguís el blog o leísteis más comentarios, entenderéis que esta es la posición correcta y más cómoda para la utilización del cuchillo de tallista. Así podemos girar tanto la tabla como el cuchillo con la mayor facilidad.
  Esto es lo que se conoce como chip carving o talla de viruta, algo que ya he explicado con anterioridad.




Como podéis observar, el cuchillo de talla es la herramienta más apropiada para la elaboración de letras y ese tipo de cosas. Es muy fácil de manejar si se conoce su funcionamiento.



 Montamos ahora el marco del cuadro. Yo utilicé pino pasmado. No es una clase de pino, solo un trozo de madera atacado por un hongo que le da ese color azulado y a amarillento. Se dice que tiene el pasmo o que está pasmado.


 Aplicamos como siempre fondo poliuretano despues de pulir y detallar bien la pieza. Lijamos el producto aplicado, una vez seco, con una lija 320, 400 o superior, pero no 1200, ya que es posible que entonces tuviésemos problemas de agarre del acabado final.







Utilizo ahora este trozo de puntilla y lo coloco, como se aprecia en la foto, sobre el marco del cuadro y cubro con una hoja de papel, el resto del trabajo. Esto nos actúa como negativo igual que en aerografía. Aplicamos pátina nogal y retiramos la puntilla.
 Y este es el resultado final de la aplicación de tintes y pátina. El detalle de la puntilla y el sombreado de los personajes. Es muy sencillo y en ciertos trabajos da su fruto. ESPERO, como siempre, QUE LES HAYA ENTRETENIDO.
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Esta es otra variante de este tipo de trabajos. Podemos hacer lo que la imaginación nos dicte o lo que veamos en cualquier libro. Lo que nos motive de verdad. Cuanto más nos motive mejor nos saldrá.

Y la imagen completa. Es solo un relieve. Con esta técnica se han creado miles de obras a lo largo de la historia. Tanto en madera como en piedra, bronce, etc.