viernes, 6 de enero de 2012

ACABADOS.

Bien, en esta página mostraré algunos de los acabados que voy dando a las distintas tallas que realizo. Para el pergamino, he utilizado un sistema de 'envejecimiento', que considero casi tradicional. Se utiliza el barnizado como toda la vida y un patinado en nogal a modo de sombreado o envejecido natural por los bordes de un papel. El sistema es relativamente sencillo, lo puede realizar cualquier persona del gremio de la madera sin mayor problema e incluso el particular con un poco de interés. El proceso es el siguiente.

 Con una entintadora o, en su defecto, una pistola de barnizar. Para los que desconozcan la diferencia, una entintadora es en realidad una pistola de pase estrecho alimentada por una bomba de presión que no posee cazo, sino que se coloca la manguera de fluído directamente del cazo de tinta y bombea ella misma. Bien pues a partir de ahí el procedimiento es igual para cualquiera de los dos artilugios. En caso de usar una pistola, para algo de este tamaño recomiendo más bien una pistola de retoque, cuyo pase está más o menos en 0,8 aprox.

Bien se aplica el tinte, en este caso al disolvente; todavía no me he acostumbrado a los tintes al agua. Toda mi vida he trabajado con acabados al disolvente y los de agua se me antojan... no sé... más engorrosos o lentos. Bueno, esto es elecciónd e cada quien. Lo que sí debería ser es un tinte muy muy rápido. Tanto para el pino como en haya, los tintes lentos considero que quedan espantosamente mal, puesto que al poseer zonas de muy diferente dueza, por tanto absorción desigual, quedará en manchas. Entonces debe ser muy rápido y aplicar muy muy poco a poco, sin mojar la superficie. La idea es que practicamente sólo llegue a ella el polvo de color que se encuentra en el disolvente. Daremos bastante aire a la pistola y varias pasadas hasta lograr el color deseado, pero no mojar ni saturar.  Yo elegí un color avellana muy claro. Por cierto, mi superficie ha sido lijada con grano 400, que si probáis, veréis que cuando esté completamente terminada de lijar, y completamente es completamente, puesto que si no se queda por todo igual, nosotros mismos forzaremos la distinta absorción, puesto que a menor finura de papel, más abrupta será la superficie (con más fibra levantada) y capatará más disolvente. Es extremadamente difícil de entender para el particular, pero en todas partes hay algún que otro ebanista o carpintero que nos puedan, siempre que sean amables claro está, echarnos una mano a entender el proceso y sino, mi correo es (javcarpin@gmail.com) y gustosamente les podré ayudar en lo posible. Tened en cuenta que yo tampoco lo sé todo.



 Aplicamos el tinte a todo el objeto por ambas caras para evitar zonas blancas indeseables. Las letras es posible que se oscurezcan un pelín más que el resto al atacarlas desde los cuatro ángulos, pero es justo lo que necesitamos. Incluso vamos a dar una pátina más oscura para resaltarlas. Una vez seco el tinte, aplicamos una suave mano de fondo poliuretano  de dos componentes. Hablo de este porque es el que más me gusta trabajar.
 Suave para que solo tape el poro, no las letras. Una vez seco damos una lija fina  sin pelar para no llevar el tinte por delante y aplicamos otra mano suave. Volvemos a lijar suave y entonces es cuando nos ponemos manos a la obra con la pátina.



Yo soy aficionado a la aerografía y entonces en este proceso tengo la ventaja de usar el aerógrafo que es sumamente más preciso que la pistola. pero la pistola de retoques es totalmente versátil para este tipo de menesteres. Bien, el proceso es el siguiente:
   Se aplica pátina, en este caso escogí la de nogal para ver mejor las letras. Valdría negro, blanco, lo que queramos, personalmente me gusta el nogal para los sombreados. Se aplica por toda la superficie de letras. Y a continuación se lija todo el pergamino como si se tratase del fondo. no pueden quedar restos ni surcos en ninguna parte, con la intención de que sólo se quede en las letras profundizadas. En este punto es donde se justifica la necesidad de que debe estar todo bien fondeado. Si nos quedan poros o zonas en las que hemos pelado el fondo, la pátina se chivará.



Y este es el resultado final. El PERGAMINO en su cajita y listo para entregar.





































Como véis he decidido presentarlo en una caja puesto que se trata de un obsequio de regalo para un 50 aniversario de boda, las bodas de oro de una pareja compañera de mis suegros. El diseño no es complicado aunque la talla de las letras casi del tamaño que las escribimos en un folio resultan engañosamente sencillas. Más que complicadas, laboriosas, diría yo. Sólo tenéis que probar para que no me consideréis exagerado. Si os fijáis en el reflejo del flash, podéis observar que los poros etán bien cubiertos, condición indispensable para que la pátina no nos juegue una mala pasada. Esto debemos tenerlo muy presente cuando utilicemos el proceso de aplicación y lijado. Si sólo sombreamos como en el caso de los pliegues, a mano alzada y aleatoria, no pasa nada aunque haya algún poro. Pero para hacer algo así, quedaría desastrosamente mal.